martes, 16 de noviembre de 2010

Abraza a la vida


Me parece muy curioso como es que cuando estamos en el vientre de nuestra madre, nos sentimos seguros, pues ella nos abraza con su alma, y al nacer inmediatamente necesitamos estar en los brazos de alguien para sentirnos nuevamente seguros, ya nos tranquilizamos por completo  cuando escuchamos la bella canción que proviene del corazón de mamá, el latir de su vida, se supone que todos los días deberíamos recibir siete abrazos mínimo, para equilibrar nuestras tenciones, no se ustedes, pero lamentablemente yo tengo que esperar hasta cada cumpleaños para recibir o dar abrazos, no me quejo pero seguramente mi vida seria mas bonita si pudiera sentirme de nuevo en paz bajo el cielo entre mis hermanos, lo bueno es que si no me es posible recibir mi dosis de abrazos por día bien puedo bien sustituirlos momentáneamente así: pararme bajo el sol por un momento para conectarme con una energía natural, después puedo acercarme a la sombra de un árbol, recargarme sobre su tronco sentir la fuerza de la vida que fluye en él, también puedo recostarme sobre el pasto percibir el nacimiento de vida, puedo además oler una flor, acariciar un gato, jugar con un perro, permitir al final del día el recubrimiento del manto estrellado coordinado por la luna, para finalmente terminar mi terapia de abrazos diciéndole a mi familia, ya una ves reunida en la casa, cuanto los quiero y darles las buenas noches para irme a recostar juntar mis brazos y pedirle a Dios que se acerque y no me deje, así esperar una nueva mañana en la que seguramente reinventaría los siete abrazos que necesito. Te invito a que tú también llenes tu día de abrazos, de tu familia, de tus amigos, de nuestra madre naturaleza y de papá Dios.  

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