la belleza de la vida
lunes, 9 de enero de 2012
No es curioso como cuando algún ser querido muere, todos no la pasamos llorando y lamentando nuestra perdida, porque nuestro pesar no es por la muerte de aquel, sino porque egoístamente pensamos "ya no lo voy a ver", "con quien voy a compartir tal o cual cosa", etc., etc., al final nuestro dolor es porque perdemos a un sujeto que nos ayudaba a ser nosotros mismos, pues este era <<nuestra tal o cual persona>> que nos ayudaba como referencia, al ya no estar tendemos a sentir un vacío, esa referencia faltante. me indigna el egoísmo que alcanzamos, que yo misma he alcanzado, pues lamentamos la muerte como si fuera un mal, como si después de esta viéramos un eterno tormento, ¿pero que acaso no vemos ese tormento para nosotros?, pues el que muere ya no está sufriendo las penas y horrores que se viven en este mundo, el que muere está bien, sino que aun mejor para él, ya no está, ya no es, ya no siente, el que muere está bien, pero nosotros no dejamos de llorar, porque le hemos perdido. Primero jamás se perderá algo que no es pertenencia propia. Deberíamos de alegrarnos por su bien, nunca vivirás tan bien, sino hasta que la vida este completa, y esto es con la muerte. Si creemos que pudo haber disfrutado mas, no deberíamos lamentarnos porque ya no podrá vivir más, sino que debemos vivir más en su memoria y no permitir que alguien más deje de vivir cosas si son necesarias. Debemos recordar a los difuntos en sus mejores momentos, y reconocer las virtudes de los vivos, dejar de lamentar lo que ya no se puede cambiar.
jueves, 24 de marzo de 2011
Estimulo positivo
He leído varios textos sobre la importancia de los estímulos positivos, día tras día damos y recibimos inconscientemente un poco de estos estímulos, desgraciadamente también recibimos de los negativos, pero parece que la forma mas sencilla de hablar de estos es por medio de metáforas, fabulas o cuentillos que después de tiempo suenan irreales cosas que nunca pasaron ni llegaran a pasar, no es algo tonto que hablemos de la importancia de algo haciéndolo parecer tan perfecto que nos hace creer que es un imposible; a m i me parece que si, por eso hablemos de estímulos reales, una suave brisa en las mañanas, la luz de cada día, la sombra de las nubes, el ardor del sol, el brillo de la luna y las estrellas, algo mas humano, una sonrisa, un “buenos días”, un saludo cualquiera, hablar y ser escuchado, caminar descalzo un abrazo, un beso, una palabra de aliento. Cada que nos sensibilizamos a estos estímulos nos cargamos en positivo y nuestra vida se transforma, ¡te invito, pruébalo!
El atardecer
Es el segundo momento más nostálgico del día, el día esta por terminar, su luz comienza a ocultarse tras el horizonte, queda poco tiempo para realizar todas las tareas que poco a poco se aplazaron a lo largo del día, se tiene una gran emoción satisfactoria de lo que se logro hacer en tiempo y forma un amargo sabor de boca por lo que no se hizo exitosamente, con suerte te encontraste con viejas amistades o con nuevas, pasaste alegría, tristeza, indiferencia, te emocionaste en gran mediada por las pequeñas maravillas de la vida, todo esto pasa como un cortometraje paralelo a la bella explosión de color que baña el cielo de poniente que normalmente se refleja sobre la tierra, en fin paralelo a efectos maravillosos que el cielo nos regala.
Y que pasa cuando no hable del atardecer del día sino del atardecer de la vida… la nostalgia de la que comencé hablando se multiplica, sin embargo se esta en el preciso momento de decir: “si hice mucho, o no hice nada ya mañana se vera y será, será lo que será” lo mas caótico del asunto es que es muy probable que no sea yo quien viva ese mañana, así que, ¿Para quién vivimos? ¿No somos nosotros a quien se debe rendir cuenta?, en que momento dejamos que nuestras acciones fueran valoradas por los demás. Soy yo quien debe valorar y para quien debo trabajar, decir mejor, hice lo que podía, tenia o quería hacer y se que fue lo mejor, pero para poder hacer esto, no dejes que llegue el atardecer de tu vida sin haberte tomado en cerio a ti mismo.
Alegría
Creo que es importante que comience por decir que dentro de mi particular punto de vista la alegría es diferente de la felicidad, después hablare al respecto, la alegría es una parte de la felicidad, no por esto menos importante, además la alegría es una manifestación fugaz que puede reflejar felicidad, pero mejor dicho es una emoción que se produce por una seria do conjunto de eventos o emociones
Creo que aceptaras que una emoción puede ser producto de eventos o emociones, en el caso de la alegría así pasa, es común hablar de que después de una gran angustia y el evento que borra tal angustia se produce una alegría que podría llegar hasta la felicidad
La alegría es una emoción particular, que normalmente se manifiesta con una expresión de tranquilidad y satisfacción en el rostro o con una pequeña sonrisa o con una risa o una gran carcajada
Seguramente te opondrás a la idea de que es una sensación fugaz, pero de hecho la alegría que produce cualquier evento dura solo hasta que otro evento modifique tu estado, puede pasar algo malo que te impide seguir alegre, o algo bueno que te emociona mas, pero ya no seria la misma alegría, o bien puede pasar el tiempo y que ya solo te queden sensaciones de bienestar pero ya no alegría, ahora que el termino fugaz puede ser un poco ambiguo, cualquier cosa es fugaz comparada con la eternidad
Es bueno tener momentos de alegría porque armoniza tu día, afortunadamente es fugaz y te da oportunidad de experimentar diferentes emociones, y apreciar cada una como se merece
domingo, 20 de febrero de 2011
El perdón
Perdonar es como dejar sanar una herida, con plena conciencia de que no podrás evitar que quede una cicatriz, pero sí se borrara el dolor, no perdonar es como quitarse constantemente la costra, abrir más la herida, incluso poner limón y sal en la herida abierta, sobra decir que esto es muy doloroso y solo afecta al que no perdona, en cambio el que sí perdona podrá recordar su experiencia pero sin sufrimiento.
Perdonar es un acto muy difícil, que supone no vengarse, ademas es distinto de no hacer nada, porque no hacer nada es muy simple (solo permites que te pisoteen y guardas el resentimiento), en cambio perdonar implica un ejercicio de auto sanación, de comprender que no cambias nada al sentir rencor o vengarte, solo puedes sentirte peor así, diría Aristóteles es necesario ponerte por encima de tus circunstancias para vivir bien, en paz.
Tampoco se trata de que olvides lo que te ha pasado, porque olvidarse de lo vivido es terrible, te condena a vivirlo una vez más, para que de ese modo puedas aprender algo bueno, al perdonar puedes conservar toda tu experiencia , con el aprendizaje que esta te dejó, además te ofrece paz interior.
No seas masoquista y perdona a tus amigos, familiares, conocidos, etc., además comprende que si te decides a perdonar no es por competo necesario que se restablezca nuevamente la misma relación de antes, aunque es conveniente, tu y sólo tu eres quien debe decidir dar ese paso en tu vida, pero primero perdona, y perdónate a ti mismo si te es necesario, por tu propio bien, por ti, recuerda que no vale la pena sufrir por lo que ya no puedes cambiar.
domingo, 13 de febrero de 2011
La vida del mosquito
Ese pequeño animal tiene desde su concepción la implicación de una vida dura y corta, debe preocuparse rápidamente por alimentarse y reproducirse mientras se desarrolla. Lo hace por vivir, aunque muera en el intento. Sufre, mas sin embargo, que hermoso que tal cosa mantenga el equilibrio del mundo, y si pudiera seguramente él volvería a sufrir solo por el placer de vivir.
El amor de una madre
El amor que una madre siente por su hijo, en ocasiones desde antes de conocerlo, es impresionante, es el más maravilloso y especial de las manifestaciones que surgen en la tierra del amor, me parece que es el caso en el que se da más fácil el perdón, (de hecho en mi particular punto de vista creo que solo pueden perdonar las personas que aman pero eso es otro punto), una madre es capaz de hacer cualquier cosa por su hijo, aún cuando parece que esta fuera de sus posibilidades, una madre daría todo por el bien de su hijo, afortunadamente cada mujer es capaz de darse cuenta que no es necesario darlo todo por un hijo, pues procurar el bien de él implica de hecho no engrandecerlo tanto ni darle todo ni sobreprotegerlo, claro que además una madre es humana y suele equivocarse. Volviendo al amor de la madre, es tan especial y sublime que inexplicablemente es ella quien llega a conocer al hijo mejor que lo que el mismo se conoce, aun podemos quejarnos de incomprensión pero no de indiferencia o desprecio, mucho menos podemos decir que no hay una persona en el mundo que no nos quiera o conozca.
Lo más hermoso, aunque creo que me quedo corta en este post por lo que volveré a retomar este tema después, es que nunca se cansa de esperar ni perdonar, pero más impactante no se cansa de amar.
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